Mujeres Peruanas. El otro lado de la historia

 

 

 
Sara Beatriz Guardia.
Mujeres peruanas. El otro lado de la Historia.
Lima: 2013. Quinta Edición.

Índice

I    La mujer en las culturas del Antiguo Perú

¿Débiles e indefensas desde siempre?
La mujer en las culturas preincaicas
Cultura Chavín
La Dama de Pacopampa
Cultura Paracas
La Venus de Frías
En las Tumbas Reales
La señora de Cao
La sacerdotisa de San José de Moro
La Venus de Nazca
Cultura Tiahuanaco
Imperio Wari
Sacerdotisa de Chornancap
Estados Regionales 
Culturas Chancay, Chincha, Chachapoyas

II   La mujer en el Imperio de los Incas

Imperio Twantinsuyo 1400 - 1530
Mama Wako: hermosísima y deshonesta.
La mujer en el Imperio de los Incas
La Coya, reina hija de la Luna

Señoras iñaca, Ñustas, Pallas

Acllas. Tejedoras del Imperio

Las mujeres y vida cotidiana

La tierra, madre universal

Valor simbólico y ritual de los alimentos

Engendrado por el Sol y una mujer salvaje

 

III   La conquista: ¿Un drama solo de hombres?


A la puerta del laberinto. Han llegado hombres barbudos en casas por el mar

La violencia, factor sustancial e intrínseco de la conquista

Señor Manco Inca: si ella es para mí, déseme luego, porque ya no lo puedo sufrir

La conversión de los infieles

Los Incas de Vilcabamba

 

IV  Mujeres de la elite incaica

 

De Quispe Sisa a Inés Huaylas.

Francisca Pizarro, la primera mestiza de la elite incaica.

España como destino.

El otro viaje.

 

V   Vírgenes, Coyas, Mujeres. Garcilaso de la Vega

 

Hijo de dos mundos

Comentarios reales

Otredad femenina

Rituales y deidades femeninas

Vírgenes y acllas

Matrimonio y sucesión

Educación y crianza de los hijos

Garcilaso ante la madre ausente y el hijo relegado

 

VI   Mujer: Sociedad y cultura en el Virreinato

 

La casa o el convento

¿Una educación para las mujeres?

Iluminadas y herejes

La familia colonial

 

VII   Sublevaciones y resistencia

 

Un sistema de explotación. Los tributos, la mita, los obrajes, los repartimientos

Sublevaciones y resistencia

Túpac Amaru. La gran rebelión

La Rebelión

 

VIII  Micaela Bastidas y la insurrección de 1780. Cacicas y caudillas

 

Micaela Bastidas

Cartas de amor y guerra

Marcha al Cusco

Un proceso sin justicia

La sentencia

Micaela Bastidas fue ejecutada el 18 de mayo de 1781

Cacicas y caudillas

Todos los pueblos gozan de tranquilidad

Que no quede mala semilla de esa infame generación

 

IX  El pensamiento ilustrado

 

Despertar de la vida intelectual en la segunda mitad del siglo XVIII

 

X   La República

 

El Perú desde este momento es libre e independiente 

Las mujeres de la Independencia

Heroínas peruanas y de América Latina

Manuela Sáenz

 

XI    Transgresoras y perseguidas

 

Francisca Zubiaga. La Mariscala

Dominga Gutiérrez. La monja que se fugó del convento 

Flora Tristán. El feminismo

Flora Tristán y Francisca Zubiaga se encuentran en el Callao

Después del encuentro

 

XII    La Educación. Una difícil conquista

 

Escuelas para las mujeres

Las reivindicaciones

 

XIII  Las ilustradas de la República

 

La construcción de la escritura femenina del siglo XIX

En nombre del desvalido y excluido por el poder

La mujer escritora

 

XIV  Manuel Gonzáles Prada. Salvar a las mujeres

 

Un Estado democrático y moderno

Salvar a las mujeres

Las esclavas de la iglesia

Las emancipadas de González Prada

Yo camino bajo un cielo

 

XV  Las mujeres en la Guerra del Pacífico

 

Antonia Moreno de Cáceres

Las rabonas

Tacna. Resistencia heroica

 

XVI  Reivindicaciones del siglo XX

 

Las mujeres se sindicalizan

La vertiente feminista

 

XVII   José Carlos Mariátegui. Una visión de género

 

La visión femenina en la Edad de piedra

Cartas a Ruth

El affaire Norka Rouskaya

Gloria María

La vida que me diste

 

XVIII  Las mujeres de la Revista Amauta

 

Derechos políticos y sociales de las mujeres

Revista Amauta

Una escritura femenina. Transgrediendo el monólogo masculino

Poesía, literatura y arte

Una nueva patria

Otros escritos

Anexo 1. Relación de artículos de autoría femenina en Amauta

 

XIX  Entrevista a Ángela Ramos y Magda Portal

 

Entrevista a Ángela Ramos

Entrevista a Magda Portal

 

XX   Cambiar los paradigmas

 

Ciudadanía y Sufragio

La lucha por la igualdad de derechos en el Perú

Movimiento Femenino

 

XXI   Democracia. También para las mujeres

 

Antecedentes

Democracia en el Perú

 

XXII    Historia de las mujeres

 

Mujeres como sujetos históricos. Un derecho conquistado

¿Puede hablar el subalterno?

 

__________

 

Reseñas

 

Edda O. Samudio A.

Profesora Titular e Investigadora Emérita de la Universidad de Los Andes,

Mérida, Venezuela.


La quinta y lucida edición de la obra Mujeres peruanas. El otro lado de la historia de Sara Beatriz Guardia se enmarca en ese nueva forma de trabajar la historia, la acreditada nueva historia, que emerge en la escuela los Annales, con uno de sus más destacados representantes: Fernando Braudel, quien nació en los albores del siglo pasado. Este historiador francés, el más acreditado en los escenarios académicos del siglo XX, se aparta de esa historia tradicional, fragmentada, parcelada que calificó, “ …de corto aliento”, para crear una nueva temporalidad fundamentada en la estructura, noción que cimentó la larga duración braudeliana.

De esa manera, Sara Beatriz Guardia, continuando esa línea distinta a la historia tradicional, con el novedoso estudio de la historia de las mujeres desde la perspectiva femenina, concreta en 22 capítulos, el estudio de ese otro lado de la historia, que hilvana cuidadosamente en el plano temporal de larga duración. La autora en su recorrido histórico escudriña fuentes fundamentales para develar esa historia del Perú, en la que las mujeres dejan de estar ocultas, ignoradas o “invisibilizadas”, haciéndolas protagonistas sociales e históricas. Así, en forma diáfana, analiza el papel que tuvo ese otro lado, en el contexto de las diversas estructuras económica, social y política peruana, logrando con el protagonismo que tuvo en la sociedad de cada momento, perpetuar la trascendencia histórica de las mujeres peruanas.

La autora de Mujeres peruanas. El otro lado de la historia, estudia en un largo espacio de tiempo la condición de la mujer en las culturas preincaicas a través de los significativos hallazgos arqueológicos de mujeres sacerdotisas, y aquellas que tuvieron un gran poder; para ello, acoge la cronología de la civilización andina del reconocido arqueólogo peruano, Luis Guillermo Lumbreras. El capítulo siguiente lo dedica al examen metódico sobre los roles y el lugar de las mujeres en la sociedad jerarquizada que tipificó el vasto Imperio de los Incas o Tawantinsuyo, a su quehacer cotidiano que la autora logra con base a los novedosos conocimientos de los bien logrados estudios arqueológicos, en los relatos de los cronistas españoles e indígenas, y en los valiosos aportes que le proporcionaron los trabajos de Etnohistoria andina, de Antropología Histórica o Cultural de la región.

Los siete capítulos siguientes, desde el III hasta el IX, los centra Sara Beatriz Guardia en el análisis sistemático de la información que ofrecen las fuentes documentales y bibliohemerográficas de la conquista, etapa que se inició con la llegada de Francisco Pizarro a Tumbes, en 1532, y del resto del periodo de dominación hispánica, que abarca casi toda la época virreinal, a partir 1542, con el sometimiento del Imperio Inca y la creación del Virreinato del Perú. El último de aquellos capítulos contempla la repercusión del pensamiento ilustrado en el Perú dieciochesco o sea antes del ocaso del régimen virreinal.

Sara Beatriz Guardia plantea en forma nítida la manera en que en esas centurias de dominación hispánica, una sociedad implantada, de Antiguo Régimen, caracterizada por su orden jerárquico, excluyente y patriarcal, regida por un patrimonio, honor y prestigio que recaían tan solo en la mujer de la elite, donde la sumisión y la obediencia tendieron a vigorizar la imagen de mujer sometida al varón, destinada a una vida de recogimiento, conventual o de matrimonio; mujeres que no tuvieron la posibilidad de lograr los atributos para acceder a la vida pública y, consecuentemente, a la condición de sujeto histórico y político. Ciertamente, para las mujeres de los otros sectores de la sociedad, que tuvieron otro tipo de exclusión, las virtudes exaltadas por la elite no tenían sentido y tampoco el mismo significado. A propósito, en la obra se destaca la alianza que establecieron los conquistadores con las mujeres de elite Inca, circunstancia que lleva a reflexionar sobre la relación sexual violenta a la que sometieron el resto de la población indígena femenina.

En aquel escenario en el que se conjugaban y apoyaban los intereses temporal y espiritual, la autora visibiliza magistralmente el rol de mujeres fundadoras de conventos, instituciones de recogimiento, Casa de Salud o farmacia gratuita para mujeres pobres, hospital y la asistencia de niñas a colegios para pobres, escuelas de misericordia y escuelas particulares, instituciones cuya creación responde a las ideas ilustradas que pululaban en el ambiente citadino: surge la preocupación por la educación de las niñas, la que consistía en aprender a leer, escribir y algunas labores y destrezas; aprendizajes beneficiosos en su rol de futuras esposas y madres.

Asimismo, la autora saca del oscurantismo el papel destacado que, como escritoras devotas, tuvieron las monjas en su enclaustramiento, durante los siglos XVII y XVIII y también el de algunas mujeres de la aristocracia peruana.

En otro capítulo, Sara Beatriz Guardia examina la participación de las mujeres en levantamientos sociales, reclamando una serie de derechos, y dedica un extenso y completo capítulo a Micaela Bastidas, valiente e indomable mujer, amante arrojada de la libertad, compañera fiel de Tupac Amaru y a la insurrección de 1780, en la que además, revela la destacada participación de cacicas y caudillas, Finaliza el periodo de dominación hispánica con el impacto de la ideas ilustradas en el despertar de la vida intelectual de la sociedad peruana de últimas décadas del siglo XVIII que tuvo entre sus manifestaciones los escritos periodísticos dedicados a la vida de la mujer, a su feminidad.

En los cinco capítulos siguientes, Sara Beatriz Guardia se ocupa de develar la presencia de la mujer en la difícil etapa de la incipiente y endeble existencia republicana, desde el convulsionado periodo independentista hasta las últimas décadas del siglo XIX. En esa primera etapa enfoca entre la heroínas peruanas y de América Latina, a la coterránea María Parado de Bellido, a Juana Azurduy, combatiente del Alto Perú; a la ecuatoriana Rosa Campusano luchadoras por las causa patriota. También entre las batalladoras por la independencia dedica páginas a Manuela Sáenz y destaca la figura de Francisca Subyaga Bernales de Gamarra, reconocida como La Mariscala y los escritos de Flora Tristán, mujer de prosapia peruana, nacida en París, a quien reconoce como una de las fundadoras del feminismo moderno y precursora en las reivindicaciones femeninas del movimiento obrero.

Del mismo modo resalta en este periodo la inquietud por la educación que mantuvo la vocación de reforzar el tradicional papel de esposa y madre. En la obra destellan mujeres en la literatura peruana, quienes afloran como directoras de revistas y escritoras con artículos diversos y publicaciones dedicadas a la educación femenina, al reclamo del derecho a compartir la educación que se brindaba al hombre y a una justa remuneración, posturas que enfrentaban a los poderosos sectores retrógrados de la sociedad peruana de entonces. También en la obra resplandecen las creadoras de clubes literarios, un verdadero despertar de las mujeres al mundo intelectual, exclusividad de los hombres. Finalmente, Sara Beatriz Guardia, cierra la vida republicana con la participación valiente de las mujeres en la Guerra del Pacífico que desafió el Perú con Chile y la revolución democrática de 1895; algunas distinguidas, mientras muchas del común, compañeras de los maridos, compartieron las vicisitudes de las guerra y, también, la muerte.

Los últimos siete capítulos, los aborda Sara Beatriz Guardia en el contexto de un Perú que se recuperaba de la Guerra del Pacífico y enfrentaba la pérdida del salitre; un país con una producción de azúcar, algodón y minera que concurría a los mercados internacionales, en el cual se iniciaba un pausado proceso de industrialización que motivó el surgimiento de una clase obrera y, consecuentemente, reclamos de derechos laborales, protestas y huelgas; escenario en el que emergen los primeros grupos femeninos que luchan aguerridamente por los derechos de las mujeres obreras.

En 1914, la autora, hace presente la creación de Evolución Femenina, primera organización feminista peruana, compuesta principalmente por mujeres de clase media que tuvo como objetivos el lograr la incorporación al trabajo y conquistar la igualdad jurídica, lo que de acuerdo a Sara Beatriz Guardia, motivó el debate sobre la emancipación de la mujer, el derecho al voto, la educación y el acceso a cargos públicos. Asimismo, expone que través de algunas actividades, Evolución Femenina, creo una Escuela-Taller Moral y Trabajo para capacitar las mujeres y, luego, la de Enfermeras. Además, registra la lucha de ese organismo por la participación de las mujeres en las Sociedades de Beneficencia. Además, distingue la nueva organización de mujeres, “Feminismo Peruano”, fundado en 1924 y el lucimiento de varias escritoras peruanas en un medio controlado por las veces masculinas.

Entre 1917 y 1920, muestra a Miguelina Acosta y a Dora Mayer, dirigentes de “La Crítica”, periódico del anarcosindicalismo, donde se publicaban artículos relacionados con las pretensiones de las mujeres obreras y sobre la crisis económica experimentada a causa de la Primera Guerra Mundial.

Un interesante capítulo es dedicado a uno de los más importantes pensadores peruanos: José Carlos Mariátegui, a la significación de su valiosa obra escrita, su visión femenina, particularmente en el periodo que él denomina “Edad de Piedra” que contrasta con la que tuvo posteriormente, en los años veinte, periodo en que fundó la revista Amauta, en la que plasmó su postura ideológica ante la problemática del país.

Finalmente la obra de Sara Beatriz Guardia se cierra con tres artículos que plantean: “Cambiar los paradigmas”, “Democracia. También para las mujeres”, y el último, Historia de las mujeres”, en el cual estremece el significado de la Historia de las mujeres con la inquietud de que queda un largo camino por recorrer. Ellos, y el resto del texto reseñado, insinúan un universo de interrogantes e innumerables hipótesis.

Mucho he abreviado en la reseña de esta extensa obra, que con una extraordinaria información y una delicada mirada femenina de investigadora acuciosa, con perspectiva de género como factor esencial en la reconstrucción de los procesos históricos de su país, concretó Sara Beatriz Guardia en: Mujeres peruanas. El otro lado de la historia. Obra única al trabajar un espacio de tiempo de larga duración, desde ese rico mundo prehispánico hasta la actualidad: En ella y como legado a la posteridad, las mujeres son y no dejarán de ser, objetos y sujetos de la historia peruana. Sin lugar a dudas, maravilloso aporte a la historiografía femenina y a la historiografía latinoamericana.

Es maravillosa la posibilidad de encontrar en un libro como este descrita la vida y la tarea impostergable de las mujeres peruanas… además del legado histórico que da vueltas en los ojos del tiempo….


Manuel Lasso

Escritor peruano

La quinta edición del libro de Sara Beatriz Guardia, Mujeres peruanas. El otro lado de la historia (2013), constituye un valioso aporte a la investigación social. Ha volteado la historia habitual para mostrarnos en el perfil anverso la situación de la mujer en las sociedades peruanas durante los últimos cinco siglos. Va desde la arqueología y las primeras crónicas y otros documentos que demuestran la evolución de la condición de la mujer hasta las contribuciones del mariateguismo y el ahínco del feminismo por lograr el lugar  justo que le corresponde dentro de la realidad peruana.

En todos los pueblos precolombinos se encuentra enterrada la grandeza de las civilizaciones americanas. Sara Beatriz Guardia nos la ilumina y así podemos comprender la verdadera importancia de estos pueblos nativos del continente americano y sus contribuciones al resto del mundo. 

Con una prosa agradable y fluida, que respalda con un gran conocimiento de la arqueología y la sociología del Perú de todas las épocas, nos hace importantes descripciones. Es el uso del talento literario para describir el pasado con rigor científico. La capacidad narrativa de Sara Beatriz Guardia nos permite enterarnos de los últimos descubrimientos hechos por los arqueólogos modernos sobre la identidad y privilegios de la Señora de Cao, la Sacerdotisa de San José Moro y la Venus de Nazca, mujeres milenarias que en su tiempo ostentaron poder. Se concentran en esta obra la artista de la pluma y la incansable trabajadora de la investigación científica.

En los primeros capítulos nos describe la condición de la mujer desde el período neolítico y la identificación simbólica de la mujer con la naturaleza; tierra generadora y madre engendradora. Indudablemente, la mujer ha hecho más de lo que se cree que ha sido capaz de hacer.

Con la conquista se inició la tragedia de la población originaria de América. Los conquistadores con la protección de las armas y los dictámenes reales; y también los sacerdotes católicos - incapaces de ser fieles a sus votos de celibato - abusaron y violaron a las mujeres indígenas. Durante tres siglos el terror que padeció la población oriunda fue de pesadilla. El poder omnisciente del vencedor refrendado por la fuerza represiva de la espada y del falconete causó pánico cuya única escapatoria era la muerte. O la huida hacia las cordilleras andinas para organizar una rebelión que demoró dos siglos y medio en hacerse realidad.

La religión cristiana en el Nuevo Mundo no se impuso lenta y persistentemente como sucedió con los primeros cristianos quienes tras escuchar las prédicas de San Pablo y leer sus cartas, insistieron en morir en vez de renunciar a su fe. Por el contrario, en el Nuevo Continente la religión se impuso por la fuerza, con amenazas de muerte y la intimidación de la hoguera de la Santa Inquisición y acto seguido las llamas del infierno. Represiones que reflejaban una civilización decadente que propugnaba los principios científicos que convenían al pensamiento de la Iglesia en ese momento, como la defensa del geocentrismo ptolomeico del sistema solar o la emisión de la bula Summis Desiderantes, que impusieron la ejecución de curanderos y caciques y la destrucción de importantes templos de las naciones americanas.

Durante la Colonia, que siguió un modelo medieval europeo, las únicas posibilidades de vida para las españolas y criollas eran el matrimonio o el convento. Si terminaba el matrimonio sólo les quedaba la Casa de Recogimiento ó la prostitución clandestina. Durante el virreinato la mujer no tuvo ningún poder y dependió del hombre por imposición del arcaico pensamiento feudal. Sociedad segregadora porque creó un apartheid, desde el siglo XVI hasta comienzos del XIX, en el que cada raza tenía su propio hospital y su lugar de residencia. La educación, un privilegio de los varones ibéricos.

Hubo muchos intentos de rebeldía a través de los siglos pero fueron fallidos. Sara Beatriz Guardia nos demuestra que el más importante fue el de Túpac Amaru y Micaela Bastidas. Pero el intento fracasó y fue rápidamente sofocado. Carlos III podía todavía defender la fuente de su enriquecimiento. En este capítulo, Sara Beatriz Guardia nos describe con gran lucidez y detalle las acciones y pensamientos de Micaela Bastidas y la importancia de su participación en la insurrección contra el régimen borbón y nos demuestra el mérito que ella tuvo para ser mencionada con plenitud en las páginas de la historia.

Durante la consolidación de la República no se produjeron cambios significativos cambios porque el nuevo país criollo mantuvo a la mujer en las mismas condiciones que existieron en la colonia. Ya no gobernaba España, pero la mentalidad y las costumbres peninsulares continuaron. Los nuevos peruanos eran hombres que gobernaron la nueva república con el pensamiento tradicional. Las posibilidades para la mujer siguieron siendo las mismas: el matrimonio o el convento. Gonzáles Prada fue uno de los primeros en preconizar la necesidad de reivindicar al indio y salvar a las mujeres, procesos que hasta hoy continúan sin resolución.

La ausencia de la mujer en la historia tradicional es consecuencia del pensamiento de la civilización occidental de situar a la mujer como un ser subordinado y sin importancia. Es esta la más importante contribución de esta obra, demostrar que la mujer tuvo y tiene un destacado rol en el desarrollo de la historia.

 Hay que agregar que este libro tiene una profundidad difícil de describir plenamente en pocas páginas, por su solidez y dimensión. Se trata de una extraordinaria obra que debería de estar en todas las bibliotecas. Es necesario decirlo, si alguien desea conocer la historia del Perú debe leer la notable producción de Sara Beatriz Guardia sobre la condición de la mujer como sujeto histórico.


 

 

 



Sara Beatriz Guardia.

Mujeres peruanas. El otro lado de la Historia.

Lima: Editorial Minerva, 2002. Cuarta Edición.

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Prólogo

Michelle Perrot. Profesora Emérita de la Universidad París 7
Co-directora de la Historia de las Mujeres de Occidente

 

Durante mucho tiempo las mujeres peruanas han estado olvidadas de la historia del Perú, tal como ha sucedido siempre, en todos los países del mundo, y en todas las sociedades.

 

El silencio que las recubre tiene razones generales y particulares ligadas a su propia situación. En primer lugar, la invisibilidad que la dominación masculina ha impuesto a las mujeres, confinándolas a un espacio privado, dedicadas a la reproducción material y doméstica, algo poco valorizado y no merecedor del discurso.

 

De allí la debilidad de las huellas dejadas por las mujeres. El limitado interés que han suscitado permitió que no se registraran ni sus hechos, ni sus gestos, ni sus nombres. Afortunadamente, la arqueología y los objetos suplen esta carencia de textos, sugiriendo la presencia de las mujeres en la cultura cotidiana Inca que demanda ser revisada a la luz de las relaciones entre los sexos.

 

Otra razón del silencio es el poco interés que el discurso histórico, fruto de una mirada dirigida hacia el pasado, ha otorgado a las mujeres. Resulta evidente que la historiografía peruana, nacida de la tradición hispánica, clerical y feudal, ha omitido a las mujeres, sean indias o españolas, de manera diferenciada pero igualmente reducidas al rango de accesorio de los conquistadores.

 

El hecho mismo de la conquista significó una circunstancia agravante que trastocó el equilibrio existente. Las mujeres indígenas la sufrieron convirtiéndose en las amantes, concubinas, sirvientas y las prostitutas de los vencedores, como señala Sara Beatriz Guardia. El cuerpo de las mujeres fue la frontera sobre la cual el poder se ejerció sin freno. La cultura occidental se apropió de las mujeres indígenas. Pero, ¿Quiénes? ¿Cuáles fueron las mujeres occidentales que protestaron por eso?, Muy pocas sin duda. También ellas oprimidas, establecieron su superioridad y su distinción sobre los hombros de las indias, como en la mayoría de los procesos coloniales. En este contexto, ¿la religión aportó un freno ó una justificación suplementaria a esta dominación?.

 

¿Cómo ha transformado este proceso la relación entre los sexos?. Y al interior de cada sexo, ¿cómo se establecieron las relaciones de un poder que todos sabemos bien se distribuye de manera sutil y perversa entre las diversas instancias de un sistema?. Una experiencia tan dolorosa como es la colonización, es necesario e importante releerla a la luz del género, situando las preguntas de sus efectos sobre la diferencia de sexos, de una parte a otra de la frontera étnica.

 

Así mismo, es necesaria una relectura de la independencia nacional y de la lucha por la liberación. ¿Cuál ha sido la participación de las mujeres y de qué mujeres?. Auxiliares habituales en este tipo de combate, fueron también olvidadas cuando los acontecimientos llegaron a su fin. Se celebra a los héroes, jamás a sus compañeras, la mayoría de las veces excluidas de utilizar las armas. ¿Qué nos dicen las crónicas? ¿Qué ocultan los archivos? ¿Mencionan a las mujeres en grupos o como personas?

 

En la formación de los Estados-Naciones, las mujeres se independizaron, lentamente, difícilmente, por efecto de la modernización que necesitaba de mujeres más instruidas y activas. ¿Qué sucedió en el Perú? ¿Cómo operó la educación, la instrucción de las mujeres, su lenta conquista sin duda inacabada, sus conocimientos y profesiones?. ¿Cuál fue el papel que jugó la Iglesia y el Estado? ¿Cómo fue el proceso de su incorporación al trabajo? ¿Cuál ha sido, sobre todo, el rol de las mismas mujeres?. ¿Y de las mujeres excepcionales que se apropiaron del saber, refutando los roles tradicionales y osando penetrar en nuevos espacios donde era más conveniente escribir la biografía? ¿Movimientos colectivos, de asociaciones, de sindicatos, de ligas, de peticiones, de manifestaciones? ¿Cuál es el rostro del feminismo en el Perú y cuál ha sido su papel en el proceso de interacción de lucha por el cambio?. ¿Este feminismo contó como aliados a los hombres progresistas, demócratas, y del movimiento obrero?. ¿Los conservadores quizá intentaron seducir a las mujeres adulándolas en sus roles tradicionales?. Esta es la historia política y social del Perú contemporáneo que demanda una relectura sexuada.

 

A estas preguntas, y todavía a otras, se encontrará la respuesta en la cuarta edición del libro de Sara Beatriz Guardia: signo de su éxito, signo del interés que suscita actualmente la historia de las mujeres. Historia que se logrará, porque es un signo de la constitución de las mujeres como sujetos, de la toma de conciencia de ellas mismas como individuos y como género, en toda su diversidad, social, étnica, y del mestizaje que esperamos esté presente y que signifique un ejemplo que las mujeres den al mundo.

 

Sara Beatriz Guardia, me ha hecho un gran honor solicitándome algunas líneas para esta nueva edición. Las escribo con humildad, solidaridad y amistad.

Índice

I    La mujer en las culturas del Antiguo Perú

¿Débiles e indefensas desde siempre?
La Venus de Frías.
En las Tumbas Reales.
La sacerdotisa de San José de Moro.
Una deidad protectora del maíz.

II   La mujer en el Imperio de los Incas

Mama Wako: hermosísima y deshonesta.
La Coya, reina hija de la Luna.
Sacerdotisas del Sol y tejedoras del Imperio.
Las mujeres del pueblo.
La diosa, madre universal.
Engendrado por el Sol y una mujer salvaje.

III    La conquista. ¿Un drama solo de hombres?

La violencia, factor sustancial e intrínseco de la conquista.
Señor Manco Inca: si ella es para mí, déseme luego, porque ya no lo puedo sufrir.
La conversión de los infieles.

IV   Mujer: Sociedad y cultura en el Perú Virreinal

¿Una educación para las mujeres?
Despertar de la vida intelectual en la segunda mitad del siglo XVIII.
La familia colonial.

V   La lucha por la independencia

Resistencia y defensa.
La sublevación de Tupac Amaru y Micaela Bastidas.
Las cartas de la revolución.
La derrota.
Cacicas y caudillas.
La Independencia.

VI   Las ilustradas de la República

La educación de las mujeres en la República.
La democracia: una visión de género.
Las mujeres se organizan.
Las mujeres en la Guerra del Pacífico.
Las ilustradas.
Transgresoras y perseguidas.

VII   Reivindicaciones del siglo XX

Las mujeres se sindicalizan.
La vertiente feminista.
Un discurso de la época.
La década del veinte.

Las mujeres de Amauta.
1930-1960.

VIII Cambiar los paradigmas

Feminismo.
Feminismo en el Perú.
Ciudadanía, Derechos y Representación Política: Hacia un nuevo contrato de género.

IX Historia de las mujeres

La historia: un derecho conquistado.
Historiografía de las mujeres..
Desafíos teóricos y metodológicos.
Historia de las mujeres peruanas.

Bibliografía


 

Sara Beatriz Guardia.

Mujeres peruanas. El otro lado de la Historia.

Lima: Editorial Minerva, 2002. Cuarta Edición.

 

Prologo 3ra edición.  

 

Pablo Macera

Director Fundador del Seminario de Historia Rural Andina.

Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima-Perú.

En toda historia siempre hay un "otro lado", un lado oscuro que sólo puede ser iluminado por quienes han sido sus protagonistas. ¿Qué ocurrió con la mujer en el Perú desde las primeras ocupaciones peruanas hasta hoy?. ¿Cuándo, a su vez y quienes fueron los precursores de una liberación, todavía en marcha?. Responder a cada una de esas preguntas implica reescribir la historia desde una alternativa contestataria. Es lo que en este libro ha hecho Sara Beatriz Guardia ampliando esta vez las ediciones anteriores (1985,1986).

Pocas veces el rigor de la erudición puede ser aliviado por la agilidad narrativa. Sin duda que Sara Beatriz lo consigue gracias a su riquísima experiencia como periodista y analista internacional. Corresponsal de diferentes publicaciones periódicas (Suecia, México, Argelia) ha participado en certámenes dedicados al rol de las mujeres en las sociedades contemporáneas (Moscú, México); pero sobre todo ha realizado una secreta labor de investigación y meditación, con disciplina, con sentido creativo, con abierto compromiso en la defensa de su propio género.

Los esotéricos aseguran hoy que la era del Acuario dominante en el siglo XXI será un siglo femenino. La propia historia universal parecería confirmar estas anticipaciones. La mujer y lo femenino fueron los personajes principales del neolítico que estuvieron asociados mucho más que el hombre a la domesticación de las plantas y los animales que exigen acciones de amor (opuestas a la cacería) y para las cuales las mujeres tenían, por razón de maternidad, un entrenamiento y disposición psicobiológico. La revolución neolítica como revolución femenina fue usurpada por el hombre y lo masculino cuando tuvieron que ser privilegiados los sistemas militares defensivos y cuando los centauros (jinetes) de Eufrasia impusieron un desbalance táctico-estratégico contra las ciudades campesinas.

Hoy nos encontramos ante una coyuntura comparable. La tercera revolución industrial, ya en sus comienzos, es una revolución suave, de software; que para su propio cumplimiento tecnológico excluye todo el complejo hardware que ha caracterizado a las dos primeras revoluciones industriales desde el siglo XVIII hasta la segunda mitad del siglo XX.

Necesariamente esta revolución suave (no débil) exigiría nuevas formaciones políticas. Los ejemplos precursores de mujeres gobernantes (Israel, India, Pakistán, Inglaterra) es muy probable que se multipliquen en el futuro. Entre otras razones porque los hombres registran una fatiga de poder que no viene a ser sino la internalización subjetiva de su fracaso objetivo al crear un mundo de masculinidad excluyente en lo económico, tecnológico, social y político. Esto no quiere decir que el hombre cede o regala su puesto a la mujer; no es una emancipación - que el dueño concede al esclavo o al menor de edad -; es una independencia que la mujer conquista porque sus postulaciones coinciden con las necesidades objetivas de la coyuntura histórica. En esta perspectiva poco importa que haya desviaciones y exageraciones desde el lado femenino. En cualquier caso es conveniencia de todos hacia el futuro de favorecer esa transacción. En 1978-80 propuse a diferentes candidatos peruanos a las jornadas electorales de ese período, que promulgaran una ley por la cual en todas las listas electorales (municipales, parlamentarias) y en los principales puestos de gobierno hubiese una cuota obligatoria de 50% de representación femenina no sólo en las postulaciones sino en las nominaciones finales y definitivas.

No falta ante esa perspectiva quienes, medio en broma, medio en serio aseguran que el acceso de las mujeres al poder significará un trasvase -desde la población masculina hacia la femenina- de todas las afecciones tensionales (coronarias, úlceras). Posiblemente sea todo lo contrario.  Lo que ocurre es que nuestras sociedades han sido constituidas en si mismas por nosotros los hombres como sociedades tensionales y ulcerógenas; lo que esperamos de las mujeres es la elaboración de una nuevo sistema de relaciones humanas con características uterinas, secretas y maternales; lo cual contra lo que creen algunos hombres, exige disciplina y hasta dureza heroica cuando es necesario.

Quien lea este libro de Sara Beatriz Guardia quedará confortado pues demuestra que el Perú tiene respecto a las sociedades futuras una sólida tradición feminista muy antigua y diversificada. Sara Beatriz Guardia lo ha puesto en evidencia a través de una investigación cuidadosa de las fuentes históricas básicas: desde los trabajos arqueológicos hasta las crónicas del siglo XVI o la numerosa bibliografía republicana. Sin dejarse perder por la erudición, este libro mantiene así el rigor científico en todos sus capítulos. Lo hace, además con amenidad y elegancia sin entorpecer la lectura con cuestiones menores.

Si en verdad queremos un futuro que en nada se parezca a lo que hemos vivido en términos personales o a la mayor parte de nuestro registro histórico, deberíamos asumir todos nosotros, hombres y mujeres, esta tradición feminista de lucha en el Perú por la autorealización del género y la generalización de esa nueva liberación. El libro de Sara Beatriz Guardia abre rutas en esa dirección.